jueves, 29 de diciembre de 2011


Esta noche tuve un sueño. No recuerdo donde estaba. Solo se que tú estabas allí. Conmigo.
Sentí calor, tranquilidad. Me sentía feliz, como en una nube...De pronto desapareciste, pero me quedé con algo tuyo; una carta. En esa carta me decías las cosas más bonitas que había oído en mi vida. Pero hubo una cosa que, hizo mella en mi corazón, escribiste que'me querías'.
Me querías, sonaba tan extraño, pero a la vez tan real que lo creí sin dejar lugar a dudas. Me querías. ¿Que dos simples palabras puedan hacerte sentir tantas cosas a la vez...?
Pero la carta no acababa ahí, también escribiste que, desde que te hablé, desde que te miré por primera vez supiste que sería una persona especial en tu vida. Y que desde aquel beso que me robaste no habías podido dejar de pensar en mi.
Al terminar de leer aquella hermosa carta alguien me abrazó por la espalda. Sonreí. Sabía que eras tú. Y entonces me giraste, nos encontramos cara a cara oyendo nuestras respiraciones a una distancia prácticamente centesimal, cuando después de mirar tu instantánea y preciosa mirada, te besé. Fue el beso más perfecto que nunca podía haber imaginado. Era un momento...¿Cómo decirlo? MÁGICO...
Lástima que los sueños solo sean eso, sueños. Lástima que tu y las
distancias impuestas por ti cambiaran todo mi rumbo.

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